La alegría del estreno de LaVeguilla Folk Festival el pasado 12 de abril, a ritmo de pandereta con las grandes Malvela, tuvo su cruz, su cara B, su oscura sombra, esa misma noche en forma de helada nocturna… Los termómetros descendieron hasta los -3,4 ºC, y el frío cayó sobre las yemas de las cepas veguillanas, en pleno desborre. Pero quisieron los dioses que los sones musicales aún estuvieran calentando el aire ribereño evitando el desastre, y aunque ha habido daño, no ha sido mucho, y el conjunto del viñedo muestra una brotación saludable. La ausencia de lluvias y las temperaturas en ascenso están permitiendo que el tejido celular de las cepas se multiplique con regularidad, preservándolas de ataques de arañas, hongos y otros seres indeseados… así que, ¡salvados por la música y por nuestras devotas plegarias… una vez más!




