Año nuevo, Roble nuevo: ¡regálatelo!

Damos la bienvenida a LaVeguilla Roble 2022, https://www.vinoslaveguilla.com/tienda-online/laveguilla/laveguilla-roble/ que nace, adecuadamente, en tiempo navideño, como emblema de una de las añadas más complicadas y cortas de la historia de Ribera del Duero, y, paradójicamente, más sabrosas y elegantes. Una cosecha de 127.974 litros en esta casa, muy corta pero muy intensa, que reflejó plenamente lo que la dureza climatológica extrema de la Ribera del Duero puede aportar: conseguir una uva espléndida, cargada de material para la elaboración de una película, o hasta un serial… demostrando una vez más, como afirma el gran Paco Gómez Escribano, que no somos ná.

La añada que estás a punto de probar, fue escasa en cantidad por la sequía que marcó el inicio del año, y las heladas tardías que mermaron la producción, pero las cepas desplegaron generosamente salubridad y una perfecta maduración de la uva, gracias a la contribución de las rotundas diferencias térmicas otoñales entre el día y la noche, tan necesarias en la composición del hollejo, en cuanto a las sustancias de bondad que se convierten en aromas y estructura vínica en bodega.

La maceración prefermentativa en frio durante 78 horas tras su recolección y la elevada graduación de azúcar en el mosto, amén de los continuos bazuqueos mecánicos y manuales, permitieron una óptima vinificación, y una extracción potente de colores y aromas, con marcados índices de polifenoles totales.

2022 es una añada de color poderoso, con una capa intensa de matices violetas y rojo cereza picota. En nariz marca la presencia de la fruta generosa del tempranillo… moras, grosellas, frambuesas, –nada compotadas–, mucha presencia de los frutos del bosque, matizados por la crianza en barricas nuevas de roble francés, con sus aromas de coco y vainilla. Los torrefactos y tostados, los toques de café y las notas acarameladas, se van haciendo notar con el paso del vino en copa a lo largo de los veinte primeros minutos, envolviendo toda la fruta en una compleja sucesión aromática muy agradable y golosa.

En boca, la acidez frutal se muestra discreta con el aterciopelado que le proporcionan los suaves taninos que evocan chocolates y café, predominando un gusto de fruta persistente, que queríamos matizar con el leve toque, en segundo plano, de maderas ahumadas que aporta el roble francés. El retrogusto elegante de la madera aparecerá muy marcado a medida que evoluciona el vino en la copa.

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