LA UVA: La disposición de nuestros viñedos, a escasos metros de la bodega, permite un control diario del fruto, hasta que alcanza el punto exacto para su recolección.
LA VENDIMIA: La vendimia se hace a mano, en cajas de 20 kg, evitando así que la uva se lastime. Las cajas son vaciadas una a una en la tolva, y de allí pasan a la despalilladora-estrujadora. Todos estos procesos son llevados a cabo con el máximo cuidado, para no dañar las uvas.
LA FERMENTACIÓN: Tras reposar unos días en el depósito, comienza la fermentación. Este proceso es exhaustivamente controlado, analizando todos los parámetros. Usamos depósitos cilíndricos de acero inoxidable, de 20.000 litros de capacidad, que favorecen el intercambio de sustancias, extrayendo lo mejor de cada fruta. La fermentación maloláctica se hace de forma natural, y también es controlada mediante análisis.
LA CRIANZA: Una vez que la fermentación ha terminado, el vino está preparado para su crianza, en barricas de roble americano y francés. Dependiendo de las características de cada vino, nuestro enólogo determina el tiempo necesario, dentro de los plazos delimitados por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera de Duero. Estas barricas envejecen con temperatura y humedad controladas, respetando la fuerza y el carácter de nuestros vinos.
LA BOTELLA: Cuando el vino ha alcanzado su punto de maduración, es embotellado en las mismas instalaciones. Después descansa en botella el tiempo suficiente para redondearse.
Ahora está listo para disfrutarse y mostrar todos los atributos de un excelente vino tinto. |